El escritor James Sallis ha muerto el pasado martes 27 de enero a los 81 años. En un comunicado en su página web han confirmado que falleció “en paz, con su esposa Karyn a su lado, después de una larga enfermedad”. El estadounidense fue el autor de una serie de novelas que tenían al detective Lew Griffin como protagonista, y de Drive. el libro que en 2011 fue adaptado a película con el mismo nombre, protagonizada por Ryan Gosling.Más informaciónSu carrera comenzó en los sesenta cuando escribía ciencia ficción para revistas, época en la que vendió varios relatos a escritores como Damon Knight y Michael Moorcock. Cuando rondaba los 25 años fue invitado a Londres para trabajar en New Worlds, justo cuando la obra daba un salto hacia el gran formato. Fue en ese tiempo que publicó Kazoo (1967), su primer relato de ciencia ficción.“La novela negra es parte esencial de la literatura estadounidense del último siglo”, comentó a este periódico en una entrevista hecha en 2019. Entonces era crítico sobre la situación de su país: “El racismo es el gran pecado de EE UU”, afirmó, para agregar que “se ha roto la barrera de la civilidad. Ahora, después de mucho tiempo, se dicen cosas que antes no se podían decir. Quizás no haya solución”. Durante su carrera publicó 18 novelas, múltiples colecciones de cuentos, poemas, ensayos y libros de musicología; además fue crítico, biógrafo del escritor afroamericano Chester Himes y traductor de novelas. También trabajó como revisor para periódicos como The New York Times, Los Angeles Times y el Washington Post; fue columnista literario del Boston Globe y de The Magazine of Fantasy & Science Fiction. Su trayectoria le significó el premio Bouchercon, el Hammett a la excelencia literaria en escritura policial y el Grand Prix de Littérature policière. En 2013 le reconoció a este periódico que sus inspiraciones son muchas: “A mí me influye de todo. Películas europeas y de ciencia ficción estadounidenses de los cincuenta, Theodore Sturgeon, Julio Cortazar, Albert Camus (sobre todo El extranjero),Pablo Neruda, Raymond Queneau, Hammett y Chandler, Faulkner… Tienes que ver las baldas de mi biblioteca”.

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