La indignación por la muerte de Renee Good el 7 de enero a manos de un agente migratorio y por la brutalidad con la que los funcionarios federales están reprimiendo las protestas ciudadanas en Minneapolis llevó a Alex Jeffrey Pretti a la calle el pasado sábado. Y ya no volvió a su casa. Los disparos de varios agentes de la Patrulla Fronteriza, la agencia que tradicionalmente se encargaba de la seguridad en la frontera pero que ahora realiza las redadas contra migrantes en el interior, lo dejaron sin vida, tendido en el suelo, a poco más de tres kilómetros de su domicilio. Rodeado de personas que gritaban su ira y su frustración por lo que acaban de presenciar. Era enfermero de profesión y tenía 37 años. Pretti se enfrentó a los agentes para proteger a una mujer a la que habían rociado con gas pimienta. Lo redujeron por la fuerza y le dispararon a bocajarro. La secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, se refirió a la víctima como un “terrorista doméstico”, pero las personas que le conocieron ofrecen un perfil muy diferente. “Las mentiras repugnantes que la Administración ha difundido sobre nuestro hijo son reprobables y asquerosas”, dijo su familia en un comunicado. “Por favor, que se sepa la verdad sobre nuestro hijo. Era un buen hombre”, pidieron. Los padres de Pretti han contado este domingo a la agencia AP que su última conversación con él fue sobre la deriva autoritaria que estaba tomando el Gobierno estadounidense: “Estaba muy consternado por lo que estaba sucediendo en Minneapolis y en todo Estados Unidos”.Pretti creció en Green Bay (Wisconsin), donde practicó fútbol americano, béisbol y atletismo en la escuela secundaria Preble High School. Fue miembro de los Boy Scouts y cantó en el coro de niños de Green Bay, según han contado sus allegados. Tras graduarse, ingresó en la Universidad de Minnesota, donde se licenció en 2011 en biología, sociedad y medio ambiente, ha señalado su familia. Trabajó como investigador científico antes de regresar a la universidad para formarse como enfermero titulado.Sus vecinos lo describen como una persona tranquila y de buen corazón. “Una persona maravillosa”, afirmó Sue Gitar, quien vivía en su mismo bloque, a la agencia AP. Ella relató que Pretti se había mudado al edificio hacía unos tres años y explicó que, si ocurría algo sospechoso en el vecindario, o si por ejemplo les preocupaba que pudiera haber una fuga de gas, él siempre salía a ayudar. “Tiene un gran corazón”, dijo.“Hablamos por encima de la cerca todo el tiempo”, contó otra vecina, Jeanne Wiener. “Es la persona más dulce, amable, inofensiva y pacífica que uno podría conocer”, proseguía, hablando en presente. Sus vecinos sabían que Pretti poseía un arma —para la que contaba con un permiso, según han confirmado las autoridades de Minnesota—, pero no le veían como alguien que suele llevarla encima cuando sale a la calle. Pretti vivía solo con su perro, que falleció hace un año, aunque sus vecinos no le describen como una persona solitaria, ya que solía recibir visitas de amigos.Un cartel de recuerdo a Alex Pretti en el lugar en el que murió a tiros por agentes del ICE, este domingo en Minneapolis.Tim Evans (REUTERS)Alex Pretti trabajaba como enfermero de cuidados intensivos (ICU) en el sistema de atención médica de veteranos (VA Health Care System) de la ciudad. Sus compañeros de trabajo le recuerdan como alguien que vivía pendiente de los demás. El doctor Dimitri Drekonja, con quien trabajó durante años, afirmó que era competente y amable, el tipo de persona que se preocupaba por su trabajo y sus pacientes. “Era un colega y un amigo extraordinario”, comentó. “Siempre tenía una sonrisa en el rostro”.Compartía con él la pasión por el ciclismo de montaña. De acuerdo con las declaraciones de sus familiares, Pretti era un amante de la naturaleza y de las actividades al aire libre, aficionado a la caminata y la exploración. La madre de Pretti ha contado que a su hijo le preocupaba muchísimo el rumbo que estaba tomando el país, especialmente la derogación de las regulaciones ambientales por parte de la Administración Trump. “Odiaba que la gente estuviera destrozando la naturaleza”, señaló Susan Pretti a AP. “Era un amante de la naturaleza. Llevaba a su perro a todas partes. Amaba este país, pero odiaba lo que la gente le estaba haciendo”.Pretti era uno más de los miles de residentes de Minneapolis que han estado manifestándose contra el despliegue de las fuerzas federales. A finales de diciembre el Gobierno de Trump empezó a enviar agentes a la ciudad —gobernada por demócratas, al igual que el Estado al que pertenece, Minnesota—, en lo que calificó como la mayor operación migratoria nunca vista.El despliegue de unos 3.000 agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por las siglas en inglés) y de la Patrulla Fronteriza por las calles de la ciudad han provocado la indignación de la población, que está desafiando las extremadamente bajas temperaturas para enfrentar la brutalidad con la que se están realizando las detenciones. Los enfrentamientos han dejado escenas violentas, con los agentes usando gases lacrimógenos contra los ciudadanos que graban con sus móviles los abusos de los funcionarios. La exesposa de Pretti, que vive en California y prefiere mantener el anonimato, declaró a AP que no le sorprendía que él hubiera participado en las manifestaciones. Contó que él era votante demócrata y que formó parte de la ola de protestas callejeras que se produjeron en Minneapolis tras el asesinato de George Floyd a manos de un agente de policía en 2020, no muy lejos del barrio donde vivía la pareja. Lo describió como alguien que podía gritar a los agentes de policía durante una protesta, pero que nunca lo había visto comportarse de forma violenta.Memorial en honor a Alex Pretti, este domingo en Minneapolis.Tim Evans (REUTERS)En declaraciones también a AP, sus padres, que viven en Colorado, contaron que la última conversación que tuvieron giró en torno a la situación que vive el país por la cruzada migratoria de la Administración Trump. “Se preocupaba profundamente por la gente y estaba muy consternado por lo que estaba sucediendo en Minneapolis y en todo Estados Unidos con el ICE, al igual que millones de otras personas”, recordó Michael Pretti, el padre de Alex. “Pensaba que era terrible secuestrar niños, llevarse a la gente… Se preocupaba por esas personas y sabía que estaba mal, por lo que participó en las protestas”, dijo. “Tuvimos esta conversación con él hace unas dos semanas, le dijimos que podía protestar pero que no se involucrara en nada, que no hiciera ninguna tontería. Y él dijo que lo sabía. Lo tenía claro”.Como le pasó a Renee Good, sin pretenderlo, Alex Fretti se ha convertido en un héroe de la resistencia frente a la política represiva de Trump y ahora es por él que miles de ciudadanos muestran su ira en las calles de su ciudad.

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