La cadena de borrascas que ha destrozado numerosas localidades en Portugal también tendrá impacto en las elecciones, aunque a estas alturas de la jornada nadie sabe aún cómo ni cuánto. Con los datos de participación hasta las 16.00 (una hora más en la España peninsular) había votado el 45,5%, una cifra similar a la registrada en la primera vuelta a la misma hora, lo que invita a pensar que la catástrofe vivida en una parte importante del país no ha desincentivado el voto. El pasado 18 de enero acabarían votando el 52,26% de los 11 millones de electores, una cifra récord en comicios presidenciales, donde a menudo la abstención ha superado el 50%.La segunda vuelta para elegir al sucesor de Marcelo Rebelo de Sousa al frente de la República portuguesa se decide entre António José Seguro, un candidato del ala más moderada del Partido Socialista, y André Ventura, fundador del partido de ultraderecha Chega en 2019. En la primera ronda, el socialista ganó con el 31% de los votos, mientras que el candidato populista recibió el 23%. Ambos aspirantes animaron a participar en la elección, aunque no con el mismo tono. “Cada voto cuenta y decide el destino del país”, declaró en Caldas da Rainha Seguro, que invitó a aprovechar la tregua de buen tiempo para ir a las urnas. Ventura, tras votar en Lisboa, criticó de nuevo que no se hayan aplazado las elecciones. “A lo mejor hay zonas del país que se sienten portugueses de segunda. Creo que no es correcto, pero desde el momento en que los poderes públicos han decidido que debe ser así, tenemos que cumplir el mandato”, declaró. El candidato André Ventura muestra su papeleta antes de votar en Lisboa (Portugal).Ana Brigida (AP/LaPresse)En un breve discurso realizado el sábado, también Rebelo de Sousa animó a la participación a pesar del desánimo y la desesperación que sufren miles de damnificados. “Votar es vencer la calamidad y reconstruir nuestro futuro”, dijo el presidente. Los temporales han obligado a suspender las votaciones en tres localidades especialmente dañadas (Alcácer do Sal, Arruda dos Vinhos y Golegã), donde se celebrarán el próximo domingo 15, aunque esto no retrasará el escrutinio general. Serán alrededor de 36.000 electores los que irán a las urnas sabiendo ya lo ocurrido y sería una gran sorpresa que pudiesen dar un vuelco a la decisión que salga de las urnas este domingo. La Comisión Nacional de Elecciones señaló que no era posible aplazar la votación en todo el país, como solicitó el candidato populista, André Ventura. El centro ha sido el más devastado por el viento, la lluvia y las inundaciones, que han obligado a cambiar la ubicación de 66 colegios electorales. Más de 76.000 personas estaban sin electricidad este domingo. El suministro no ha logrado restablecerse en todo el país desde el paso de la borrasca Kristin, hace más de una semana. Es la segunda vez en la historia de la democracia portuguesa que se celebra una segunda vuelta para elegir al próximo jefe del Estado. La anterior ocurrió hace cuatro décadas, cuando se enfrentaron el socialista Mário Soares y el conservador Diogo Freitas do Amaral. En aquella ocasión, Soares se impuso por un margen estrecho de 150.000 votos. En esta ocasión, los sondeos prevén una victoria por amplio margen de António José Seguro, que teme que la abstención o el exceso de confianza pueda jugar en su contra y acortar la distancia con su rival.
La participación en las presidenciales de Portugal alcanza el 45,5%, similar a la primera vuelta | Internacional
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