
Siete diputados del Partido por la Libertad (PVV), del líder ultra neerlandés Geert Wilders, han anunciado este martes que abandonan la formación por discrepancias en la estrategia política. En las elecciones del pasado octubre en Países Bajos, perdieron 11 escaños y se quedaron en 26. Y ahora responsabilizan de ese batacazo a Wilders. De momento, los siete crearán un grupo parlamentario independiente. En los próximos días, decidirán si presentan su propia formación. Es la mayor crítica interna registrada hasta la fecha en el seno del PVV, y Wilders ha admitido que “es un día negro” en su cuenta de X. En cuestión de minutos, ha visto cómo pasaba de ser la segunda fuerza en el Parlamento, a verse superado en la oposición por la alianza entre ecologistas y socialdemócratas (GroenLinks-PvdA), con 20 escaños. Un documento preparado por los siete disidentes, en poder de la televisión pública NOS, revela que exigían un cambio de rumbo inmediato, y una nueva manera de organizarse. Oficialmente, el PVV cuenta con un solo miembro, el propio Wilders, algo que el grupo saliente considera nocivo para su supervivencia. No hay congreso del partido o sección juvenil, y sus candidatos a diputado o senador aparecen en las listas electorales por su afinidad al PVV, pero no constan como afiliados formales. Los liberales de izquierda (D66) ganadores de las elecciones de hace tres meses, preparan un proyecto de ley que obligaría a todos los partidos a tener sistemas formales de adhesión. Su cabeza visible, y futuro primer ministro, Rob Jetten, ha declarado este martes a la agencia oficial ANP, que si el nuevo grupo parlamentario “quiere colaborar de forma constructiva, eso puede ofrecer oportunidades”. En una nota obtenida por el rotativo Telegraaf, los siete culpan a Wilders de la derrota electoral, porque, según escriben, “la campaña se detuvo porque el líder ya no se molestaba en seguir adelante”. Poco después de los comicios de octubre, pidieron cambios y una actitud menos hostil hacia la nueva coalición de gobierno en minoría que intentan formar estos días el D66 junto con la democracia cristiana (CDA) y el Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD). En la misma nota, se decía que “difundir imágenes insultantes sobre el Islam en X está bien, pero no resuelve ninguno de los problemas del electorado”. El nuevo grupo que esperan formar no solo está encabezado por Gidi Markuszower, diputado desde 2017 y considerado confidente de Wilders en el pasado, también está dispuesto a colaborar con el futuro Gobierno. Wilders tuvo su mayor momento de control político entre julio de 2024 y junio de 2025, durante el pasado Ejecutivo: una coalición de cuatro partidos de derecha en los que el PVV era mayoritario, y con un primer ministro independiente, Dick Schoof. Lo dinamitó porque buscaba aplicar las leyes de asilo más duras de la historia reciente, y en los comicios pasó de 37 a 26 diputados. Desde entonces, la popularidad del PVV ha vuelto a bajar, mientras que otros representantes de la extrema derecha, como Foro para la Democracia, o JA21, suben en los sondeos. Ambos han advertido ya de que no tienen intención de acoger a los escindidos. “Voy a seguir siendo líder durante mucho tiempo. Esto es un revés, pero lo superaremos”, ha declarado Wilders este martes en los pasillos del Parlamento. Entre los apoyos de Wilders se cuenta Dion Graus, diputado del PVV, y persona de su confianza, que ha calificado así la marcha de sus colegas: “Las ratas y los amotinados abandonan el barco”. Ha añadido que los fieles al líder ultra seguirán adelante “por los animales, la patria y el pueblo”. Graus es portavoz parlamentario de asuntos animalistas. Wilders fundó el PVV en el año 2006, pero lleva en el Parlamento desde 1998. Al principio de su carrera, formaba parte del VVD —el partido de Mark Rutte, hoy secretario general de la OTAN— pero lo abandonó en 2004 al rechazar una posible adhesión de Turquía a la Unión Europea. Entre 2010 y 2012, apoyó desde el Parlamento en primer Ejecutivo en minoría del entonces primer ministro Rutte. Lo dejó caer al negarse a secundar medidas de austeridad debido a la crisis financiera. Desde el principio de su carrera, su rechazo al Islam le ha valido amenazas, y cuenta con un amplio dispositivo de protección que ha condicionado su vida privada.
La extrema derecha holandesa de Wilders se quiebra tras los malos resultados electorales de octubre | Internacional
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