
Panistas de todo México han atendido la convocatoria para celebrar la Asamblea Nacional del PAN este sábado en Ciudad de México. El Consejo Nacional integrado por dirigentes estatales, alcaldes, gobernadores y militantes, con la ausencia de liderazgos como los expresidentes Felipe Calderón y Vicente Fox y su exdirigente, Marko Cortés, han dado luz verde a los cambios estatutarios que redondean el relanzamiento de la agrupación. El giro de timón, con tintes de refundación, anunciado el mes pasado, ha sufrido matices. La nueva etapa del partido edificada en una ambiciosa estrategia de marketing que incluye un cambio de imagen, el anuncio con bombo y platillo de la ruptura con el PRI y el término de las coaliciones con otros partidos, ha tenido una voltereta. Las dirigencias estatales han mostrado su fuerza. En el puñado de enmiendas aprobadas este sábado se han maquillado las coaliciones para dar paso a las asociaciones con otros partidos políticos. El polvorín que desató el divorcio con el priismo en una decena de Estados con dirigentes panistas renuentes a romper con el tricolor y otros en negociaciones con Movimiento Ciudadano, se ha apagado por la nueva redacción del estatuto. Jorge Romero, el dirigente que ha aupado el cambio de rumbo, no ha dado nuevas declaraciones. La retórica triunfalista se ha mantenido, seguida del lema, patria, familia y libertad. La promesa de sacar “al cartel de Morena” de la Presidencia en 2030 y arrebatarle la mayoría calificada en el Legislativo para las elecciones intermedias de 2027, se ha machacado. El PAN saldrá a las calles, ha insistido el dirigente. “Caminaremos con la gente viéndola a los ojos”, ha mencionado. Las reformas a los documentos de dirección de Acción Nacional han logrado la unanimidad. Los de 2.400 delegados panistas presentes han dado luz verde a las enmiendas. No se esperaba algo diferente. Las voces disidentes a la del dirigente nacional se han ausentado, al menos 1.200 delegados. A la distancia y con pruebas gráficas han acusado irregularidades en la asamblea, como usurpación de identidad, consejeros que han sido suplantados por otros personajes. El PAN ha dado con esta asamblea su primer paso para poner en marcha un relanzamiento que ha perdido fuerza con el paso de los días. La apertura total del partido mexicano a candidaturas ciudadanas, la afiliación exprés de militantes, así como una cláusula que da la vuelta a la alternancia en la dirección y a la paridad de género, son parte de los cambios más vistos que ha aprobado la Asamblea Nacional este fin de semana. El término de las coaliciones, uno de los ingredientes más jugosos del relanzamiento, y la retórica de ir solos, no han tenido cabida en el discurso de Romero. La redacción de los cambios al artículo 103 del documento de dirección está lejos de la extinción de las coaliciones, al menos en lo local. “Por concurrencia en alguna elección a través de cualquier modalidad de asociación con otros partidos políticos, la selección de candidaturas se realizará conforme a convenio registrado ante la autoridad electoral respectiva”, se lee en la reforma aprobada. Esta redacción maquillada, refieren panistas, afines o cercanos a Romero, no es otra cosa que la permisividad de las alianzas en los Estados. Con ello, la dirigencia ha apagado el conato de rebelión que surgió en una decena de entidades que mantienen matrimonios sólidos con el priismo y otros que intercambian guiños con Movimiento Ciudadano. Los panistas han concretado otro de los puntos más llamativos de su plan, encaminado a recuperar terreno y no desaparecer: la apertura total del partido a los ciudadanos, incluidas sus candidaturas. Elecciones primarias abiertas, encuestas, elección directa de la militancia activa y método mixto son las fórmulas que han acordado para la selección de candidatos. Han procurado cubrir todos los flancos, aunque las formas, según refieren líderes panistas, tienen el riesgo de abrir la puerta a la designación de candidatos menos competitivos, al poner demasiados filtros.Las enmiendas panistas ponen el acento en la selección de candidatos, pero también en el reclutamiento de militantes a destajo. Todo con un clic, como ha dicho Romero. En este punto, la letra pequeña gana importancia. El PAN se ha propuesto registrar, contra reloj, a todos los militantes que pueda para engordar un raquítico padrón de 320.000 integrantes, que roza el límite del porcentaje de 256.000 que pide el Instituto Nacional Electoral (INE) para mantener el registro, cifra que deberá acreditar en marzo del próximo año. Para ello, Romero ha anunciado la contratación de un ejército de 150.000 personas que tocarán las puertas en todo el país en la búsqueda exprés de militantes. La aprobación de las reformas al Estatuto ha dejado un caramelo envenenado en la alternancia paritaria de la próxima elección de la dirigencia panista en 2027. Una sentencia del tribunal electoral ordenó al partido realizar cambios que garantizarán la alternancia. Esto implicaba emitir una convocatoria en la que únicamente mujeres pudieran participar. En contra de esa disposición judicial, se han establecido cambios que posibilitan a Romero reelegirse en 2027. Aunque ha adelantado que, de no rendir frutos electorales su relanzamiento en las intermedias, dará un paso al lado en la dirección del partido. Romero ha lanzado un golpe al Gobierno de Claudia Shenbaum en su discurso. No hubo nada más contundente. “México desea, se merece y exige recuperar la paz. Vivimos en un país en donde lamentablemente la violencia impera”, dijo. Enseguida la movilización del 15 de noviembre, la llamada marcha de la generación Z, marcada por la confrontación entre policías y manifestantes. Un episodio por el que el PAN ha denunciado al Gobierno de México ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Washington. La formación de derecha ha acusado represión, violencia por parte del Estado y violaciones a las garantías individuales. La llegada de Ernestina Godoy a la Fiscalía General de la República, un tema del que puede tirar la oposición para golpear al oficialismo por la cercanía de la abogada con Sheinbaum, no se ha mencionado. El silencio remite a más de un panista a los antecedentes del dirigente con la nueva fiscal. Godoy aupó desde la Fiscalía de Ciudad de México las carpetas de investigación en contra de pesos pesados del PAN, incluido Romero, por el llamado Cártel inmobiliario, una presunta red de corrupción en materia de construcción en la que se han visto involucrados perfiles panistas. Un tema que ha desgastado al panismo y no está en sus aplanes avivar. El PAN ha cerrado con saldo blanco su asamblea, con un puñado de ausencias y un discurso que, según los panistas, ha quedado a deber. Al mensaje de Romero le siguió el vacío del recinto de grandes dimensiones en el que se realizó el encuentro, ubicado al poniente de la capital del país. “Fue un mensaje muy guango”, ha sostenido alguno de los liderazgos presentes. Para otros, personajes como Xóchitl Gálvez, la candidata de la oposición que peleó la presidencia a Claudia Sheinbaum, la apertura a la ciudadanía y la posible ruptura con el PRI han sido un acierto. ”La cerrazón que tuvo durante muchos años el PAN de tener siempre los mismos candidatos, hizo que la gente se alejara del partido”, ha zanjado.
El PAN maquilla las coaliciones locales con otros partidos en la reforma a sus estatutos
Shares:
