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En la Escuela de Posgrados de Policía Miguel Antonio Lleras Pizarro, ubicada en la localidad de Suba, en el norte de Bogotá, el general en retiro Rodolfo Palomino cumple sus primeros días como condenado. En una de las casas fiscales del complejo, donde ha dormido cinco noches, ubicada en el segundo piso del Casino de Oficiales de la institución, pagará la pena de siete años de prisión que le impuso la Sala de Primera Instancia de la Corte Suprema de Justicia por el delito de tráfico de influencias. La imagen del otrora poderoso director de la Policía Nacional entrando a la Fiscalía, a las 9:30 de la mañana del lunes, para ponerse a disposición tras su condena, marcó un punto de quiebre en la historia reciente de la institución. Su sentencia no solo lo convierte en el segundo director de la Policía en ser privado de la libertad —el primero fue el general José Guillermo Medina Sánchez, condenado por enriquecimiento ilícito—, sino que sella un proceso judicial que hace una década se consideraba impensable para un oficial que llegó a concentrar enorme poder operativo, político y mediático.Esta es la boleta del Inpec que fija el lugar donde deberá cumplir su condena. Foto:Archivo ParticularLa Corte Suprema lo halló responsable de haber intervenido ilegalmente para obstruir la captura del ganadero Luis Gonzalo Gallo Restrepo, investigado por enriquecimiento ilícito, concierto para delinquir, lavado de activos y señalado de haber adquirido al menos 100 predios despojados por el ‘clan Castaño’ en Córdoba.El episodio que definió la condena ocurrió el 8 de febrero de 2014, cuando Palomino, entonces director general de la Policía, llegó sin ningún conducto formal al apartamento de la fiscal del caso, Sonia Lucero Velásquez. Lo acompañaba el mayor Jorge Enrique Rodríguez Peralta, director de la Dijín, quien previamente se había comunicado con la fiscal para advertirle que “Palomino López deseaba verla”.Según la sentencia de la Sala, con ponencia del magistrado Jorge Caldas Vera, la visita se realizó el mismo día en que la fiscal había impartido las órdenes de captura y coordinado el operativo con el coronel Martín Romero, subordinado del propio Rodríguez Peralta. En el encuentro, Palomino le habló del empresario como una “persona honorable”, resaltó sus “donaciones a causas nobles” y subrayó su “cercanía con personajes de alto nivel”, entre ellos el expresidente Andrés Pastrana, altos funcionarios del grupo Bavaria y el presidente del Banco Mundial. Aunque la fiscal declaró que el general no pidió de manera explícita archivar o suspender el proceso, sí manifestó sentirse “intimidada” y presionada por la jerarquía del visitante y el contexto de la diligencia.La condena contrasta con una trayectoria de 38 años que lo llevó a ser uno de los oficiales más visibles de la Policía Nacional, junto con el general Óscar Naranjo. Y con las acciones que como uniformado lideró contra el paramilitarismo, en plena época de su apogeo, y que permitieron condenar a Álvaro ‘Gordo’ García, por la masacre de Macayepo. En este caso, Palomino fue uno de los testigos estrella en la Corte Suprema de Justicia.Hijo de una familia campesina de Bolívar, Santander, Palomino ingresó a la Escuela de Cadetes en 1978. Se graduó como subteniente en el curso Luis López Mesa, pasó por la Escuela de Carabineros y realizó cursos especializados, entre ellos el de Mando de Unidades de Operaciones Especiales con la Guardia Civil Española y un diplomado en Policía Científica con la Policía de España. Acumuló 95 condecoraciones y 110 felicitaciones.En Guaviare comandó la Zona Oriente de Antinarcóticos con resultados destacados contra el narcotráfico. Tras pasar por la Academia Superior de Policía, integró el plan de Transformación Cultural que profesionalizó la institución en 1996. Luego fue comandante en Sucre (1999-2000) y Caldas (2002-2005).Rodolfo Palomino fue director de la Policía durante el gobierno Santos. Foto:ABEL CÁRDENASMás tarde ocupó cargos de alta responsabilidad: agregado de Policía en México, coordinador del programa Departamentos y Municipios Seguros, comandante de la Metropolitana de Bogotá —con mejoras de seguridad destacadas—, director de Tránsito y Transporte (2009-2011) y director de Seguridad Ciudadana. Su ascenso culminó con la dirección general de la Policía Nacional entre 2013 y 2016.“Palomino, su amigo en el camino” es la frase que aún retumba en la memoria de los colombianos de esta generación. Desde la cúpula impulsó procesos de modernización y fortaleció relaciones con agencias internacionales. Pero fue desde esa misma exposición mediática que comenzaron los escándalos que erosionaron su imagen.Su renuncia, en febrero de 2016, en medio del escándalo conocido como la ‘comunidad del anillo’, marcó el primer gran golpe. Aunque Palomino negó cualquier responsabilidad en las denuncias de explotación sexual dentro de la institución, las controversias lo obligaron a dar un paso al costado.“He tomado la decisión, en el seno de mi hogar, junto al cuerpo de generales y de cara al país, de pedirle al señor presidente que me aparte del cargo como director general de la Policía Nacional, estoy en los próximos minutos presentando mi solicitud de retiro, sabiendo de mi absoluta inocencia frente a los cargos que se me imputan”, anunció en su momento.Por ese episodio, el exdirector demandó al Estado ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca mediante una acción de reparación directa. En ese proceso, ya se celebró la audiencia inicial, las pruebas fueron avaladas y desde hace seis meses se anunció que habrá sentencia anticipada. Palomino reclama una indemnización de 12.000 millones de pesos por los señalamientos que, asegura, afectaron su buen nombre y su carrera.El ocaso de su figura se precipitó con su retiro. En 2021, la Procuraduría General de la Nación lo destituyó e inhabilitó por 13 años, tras concluir que ejerció presiones indebidas sobre un subalterno para modificar una declaración en la que se le mencionaba en señalamientos de acoso laboral y sexual.Ahora, con una sentencia penal en firme y bajo custodia en un centro especial de la Policía, Palomino enfrenta el tramo más difícil de su vida pública. Su reclusión en la Escuela de Posgrados –donde vivió el exdirector de la Policía, general William René Salamanca, y es actualmente la residencia oficial de la fiscal general de la Nación, Luz Adriana Camargo– simboliza un cierre abrupto para quien fue durante décadas una de las caras más visibles de la Fuerza Pública.Lo que viene en el procesoEl próximo jueves 4 de diciembre, a las 4:30 p. m., la Sala de Primera Instancia de la Corte Suprema de Justicia realizará la audiencia de lectura de fallo en el proceso penal contra el general (r) Rodolfo Palomino, condenado por tráfico de influencias. Aunque la sentencia ya fue anunciada y motivó la orden de captura del exdirector de la Policía, el fallo aún no está ejecutoriado, pues la lectura formal —condición indispensable para activar los recursos— no se ha realizado.Rodolfo Palomino fue Comandante de la Policía de Bogotá en 2007.Foto: Milton Díaz /El Tiempo Digital Foto:Milton Diaz /El Tiempo.Una vez concluya la audiencia del jueves, el tribunal correrá traslado del fallo a las partes: la defensa del general, la Fiscalía, las víctimas y el Ministerio Público, para que indiquen si desean interponer recurso de apelación. Según las reglas procesales, los intervinientes pueden sustentar ese recurso de manera inmediata en la audiencia, o hacerlo por escrito dentro de los cinco días siguientes. Fuentes jurídicas consultadas prevén que, dada la complejidad del caso, las partes optarán por sustentar por escrito, agotando el plazo completo.Solo después de presentada y sustentada la apelación, el expediente pasará a la Sala de Casación Penal, que deberá decidir si confirma, modifica o revoca la condena.Juan Diego Torres LassoRedacción Justicia
