
Esta vivienda en El Port de la Selva (Girona) tiene un nombre descriptivo, la Casa Sobrevent está pensada para proteger a sus inquilinos de lo incómodo, la Tramontana, el fuerte viento del norte, y, a la vez, para conducirles hacia lo mejor del lugar: las vistas sobre la bahía. Así, la vivienda es a la vez cobijo y pedestal. Y para hacer convivir esos contrarios despliega dos escaleras, una central y otra exterior, que conectan los espacios y multiplican los recorridos. La escalera exterior asciende desde el porche hasta la cubierta para acercarse a las vistas náuticas. Allí, una pérgola, confiada a plantas trepadoras de hoja caduca, coronará la casa, la naturalizará, la camuflará y protegerá así el disfrute de los habitantes del exceso de sol.JOSE HEVIA BLACHLa escalera interior, en cambio, continúa el suelo —y la chimenea— de terracota. Tiene un carácter recogido y sin embargo escultórico. Es la única curva en una vivienda loosiana de geometría pura en un volumen compacto que habla a la vez de modernidad y de tradición. ¿Cómo lo hace? Entendiendo que no son conceptos contrapuestos. Escalera interior de la vivienda.JOSE HEVIA BLACHDe un lado, las gruesas paredes cerámicas —acabadas en mortero de cal— aluden a una tradición milenaria y, por lo tanto, fuera del tiempo. ¿Cómo actualizan los arquitectos entonces una tradición milenaria? Mas allá de con la tecnología —oculta— y con los materiales —más eficaces—, la casa trabaja los umbrales, el espacio intermedio, y —sobre todo— establece varias vías de comunicación vertical y horizontal. El interior de la vivienda actualiza la casa mediterránea.JOSE HEVIA BLACHEn esta vivienda —de cuatro habitaciones de tamaño similar— no hay jerarquía. Y sí comunicación. Curiosamente, la comunicación vertical doble, con una escalera interior y otra exterior, no sacrifica la intimidad. Ni, casi, el espacio que, en cambio, parece multiplicar.
¿Cuántos años tiene esta casa? | Del tirador a la ciudad | Cultura
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