Europa ha comprendido que los tiempos de los titubeos transatlánticos deben ser cosa del pasado. Tras la última amenaza arancelaria de Donald Trump a los ocho países europeos y aliados de la OTAN que habían enviado un pequeño contingente militar exploratorio a Groenlandia, isla que el presidente estadounidense ansía, el Viejo Continente planta cara: en una primera reunión de urgencia a nivel de embajadores este domingo en Bruselas, Francia y otros países han pedido que en la réplica europea se valore usar el instrumento anticoerción. También se ha discutido la posibilidad de aplicar los aranceles adicionales a las importaciones estadounidenses a productos por valor de 93.000 millones de euros que se acordó suspender tras el controvertido acuerdo comercial con Estados Unidos de agosto, según han confirmado fuentes diplomáticas a EL PAÍS. Los contactos europeos en las últimas horas a todos los niveles han sido intensos. Según ha adelantado el presidente del Consejo Europeo, António Costa, en los “próximos días” convocará una reunión extraordinaria de líderes de la UE. Aunque no se ha precisado aún oficialmente el formato, fuentes comunitarias indican que el portugués se inclina por celebrar una reunión física el próximo jueves, 22 de enero. En un comunicado, ha asegurado que hay consenso en el bloque en que “los aranceles socavarían las relaciones transatlánticas y son incompatibles con el acuerdo comercial UE-EE UU”. También, en que los Veintisiete están abiertos a seguir discutiendo de forma “constructiva” con Washington, pero que a la vez están “dispuestos a defenderse contra cualquier forma de coerción”.Mientras se concretan las medidas y reuniones comunitarias, los ocho países europeos y miembros de la OTAN directamente señalados por el presidente estadounidense han lanzado ya una advertencia seria a Washington: “Los aranceles socavan las relaciones transatlánticas y entrañan el riesgo de una peligrosa espiral descendente”, subrayan Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Suecia y el Reino Unido en una declaración conjunta emitida un día después de que Trump amenazara con imponer aranceles de hasta el 25% a los países que participan en las maniobras en Groenlandia, miembros todos de la OTAN.Tras guardar un sonado silencio durante días, el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, ha revelado en la red social X este domingo que ha conversado por teléfono con Trump, con el que además se verá esta semana en el foro de Davos. “Hablé con @Potus [el presidente Trump] sobre la situación de seguridad en Groenlandia y el Ártico. Seguiremos trabajando en esto y espero verle en Davos a finales de esta semana”, ha dicho, sin dar más detalles. La cita en la ciudad suiza estaba ya agendada. Ahí, Trump se reunirá previsiblemente también con otros líderes europeos, entre otros la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.Un portavoz de Downing Street ha anunciado que también el primer ministro del Reino Unido ha podido hablar por teléfono con Donald Trump. Keir Starmer, según el portavoz, habría transmitido al presidente estadounidense que “imponer aranceles a los aliados por su empeño en preservar la seguridad de los miembros de la OTAN es una decisión equivocada (is wrong, en la expresión en inglés)“.“El primer ministro ha reiterado su posición respecto a Groenlandia. Ha dicho que la seguridad en el Ártico es una prioridad para todos los aliados de la OTAN para poder proteger los intereses euro-atlánticos”, ha agregado el portavoz, informa Rafa de Miguel.Antes de su cita con Trump en el foro económico suizo, Rutte tiene previsto entrevistarse este lunes en Bruselas, a puerta cerrada, con el ministro danés de Defensa, Troels Lund Poulsen, y la ministra de Exteriores de Groenlandia, Vivian Motzfeldt. Tras concretar Trump el sábado su amenaza arancelaria, Poulsen unió su voz a las críticas al inquilino de la Casa Blanca, afirmando que este tipo de amenazas son “completamente inaceptables” y recordando que “el derecho internacional y la soberanía territorial de los Estados son cruciales para la paz y la seguridad internacionales”. “Debemos protegerlos del lado europeo”, agregó también en X. A lo largo de la pasada semana, los ocho países amenazados ahora por Trump enviaron a Groenlandia militares, en contingentes muy reducidos, pero altamente simbólicos, para realizar labores de exploración y participar en ejercicios conjuntos. Los primeros en finalizar su misión han sido los alemanes. Los 15 soldados germanos han emprendido ya el camino a casa. “La exploración ha terminado como estaba planeada y ahora se analizarán los resultados en Alemania”, dijo el jefe del comando, que insistió en que la misión no ha sido interrumpida, según informa la agencia Efe. El lenguaje del comunicado conjunto de los ocho países aliados es casi calcado al usado por los máximos representantes de la UE, António Costa, presidente del Consejo Europeo, Von der Leyen en otra declaración conjunta emitida el mismo sábado, en el que también alertaron de que los aranceles anunciados por Trump “socavarían las relaciones transatlánticas y podrían provocar una peligrosa espiral descendente”. Las tres repúblicas bálticas, Estonia, Letonia y Lituania, han respaldado el comunicado de los ocho afectados. El apoyo es significativo, puesto que estos tres Estados suelen estar muy cerca de Estados Unidos al sentir la amenaza rusa muy cerca.Es una muestra más de que la última amenaza de Washington parece haber colmado el vaso de la paciencia europea, que ha cerrado filas con Dinamarca y Groenlandia ante las ansias anexionistas de Trump y sus maniobras para dividir a los históricos aliados transatlánticos. Varios gobiernos europeos hablan ya abiertamente de un “chantaje” que consideran “intolerable”. El sábado, Trump anunció en un largo mensaje en su red social, Truth Social, nuevos aranceles de hasta el 25% para estos ocho países europeos. La primera subida, del 10%, entraría en vigor ya el próximo 1 de febrero. La siguiente, hasta alcanzar el 25%, el primer día de junio. “Esta es una situación muy peligrosa para la seguridad y la supervivencia de nuestro planeta. Estos países, que están jugando a este peligroso juego, han puesto en riesgo una situación insostenible”, dijo el líder republicano en Truth. “Como miembros de la OTAN, estamos comprometidos con el fortalecimiento de la seguridad en el Ártico como un interés transatlántico compartido. El ejercicio danés Arctic Endurance, coordinado previamente y llevado a cabo con los aliados, responde a esta necesidad. No supone ninguna amenaza para nadie”, replican los ocho países señalados por Trump.“Nos solidarizamos plenamente con el Reino de Dinamarca y el pueblo de Groenlandia. Sobre la base del proceso iniciado la semana pasada —agregan en referencia a una primera reunión en la Casa Blanca entre altos representantes daneses y groenlandeses y de la Administración Trump—, estamos dispuestos a entablar un diálogo basado en los principios de soberanía e integridad territorial, que defendemos firmemente”, agregan.La inquietud ante una situación muy volátil no es cosa solo de este lado del Atlántico. También el primer ministro canadiense, Mark Carney, se ha dicho “preocupado por la escalada” de los últimos días. Tras reiterar que “el futuro de Groenlandia es decisión única de Groenlandia y Dinamarca”, ha insistido en que “la mejor manera de garantizar la seguridad del Ártico es trabajar juntos dentro de la OTAN”. Unas horas antes del comunicado de los ocho países amenazados, el presidente francés, Emmanuel Macron, adelantó que está dispuesto a pedir “la activación del instrumento anticoerción” de la UE si Trump lleva a cabo sus amenazas, según informó su entorno. Este instrumento, cuya aplicación requiere la mayoría cualificada de los países de la UE, permite, entre otras cosas, congelar el acceso a los mercados públicos europeos o bloquear determinadas inversiones. El movimiento de Macron, que ha sido secundado por varios países más durante la primera reunión europea, está fundado en el convencimiento, creen en el Elíseo, de que las amenazas comerciales estadounidenses “cuestionan la validez del acuerdo” sobre los aranceles aduaneros alcanzado entre la Unión Europea y Estados Unidos en julio. Macron y su entorno más más técnico ya se mostraron entonces algo decepcionados con la cifra alcanzada. Pero la UE tiene otras palancas más fáciles y rápidas de activar que el instrumento anticoerción, que podría tardar más de un año: tras cerrar el pasado agosto el controvertido acuerdo comercial con Washington, la Comisión suspendió por seis meses más, hasta el 6 de febrero, la aplicación de aranceles adicionales a las importaciones estadounidenses a productos por valor de 93.000 millones de euros. Entre las posibles medidas de represalia discutidas este domingo por los embajadores ante la UE, figura la posibilidad de reactivar estos aranceles si Trump hace realidad su última amenaza, de acuerdo con las fuentes consultadas.El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha considerado por su parte que “Europa debe avanzar en su proceso de integración y dotarse de una defensa realmente común”. Desde Seúl también ha reaccionado en contra a las nuevas tarifas comerciales la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, fiel aliada del presidente estadounidense: “El anuncio de este aumento de aranceles contra aquellas naciones que han decidido contribuir a la seguridad de Groenlandia es un error, y obviamente no estoy de acuerdo”, ha declarado a los medios italianos durante una escala de su gira asiática.

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