
Contaba Aryna Sabalenka estos días que suele volver de las vacaciones de final de año “con ocho kilos de más”. Nadie lo diría. La tenista bielorrusa, de 27 años, sigue igual de fina y poderosa que siempre; insultantemente superior a las demás sobre una superficie, el cemento, que ha hecho suya a las bravas y en la que no admite discusión. Ruge otra vez… “¡Warning!”. Le penaliza la jueza por intercalar un grito extraño durante un punto, mal menor. Lo saca adelante, cómo no, y enlaza su cuarta final sucesiva en Australia: 6-2 y 6-3 (en 1h 16m) a Elina Svitolina. Le aguarda este sábado Elena Rybakina (6-3 y 7-6(7), tras 1h 40m).Sigue escribiendo, por tanto, un relato distinguido y emparejándose en términos históricos con varias fueras de serie. Son cuatro finales seguidas en Melbourne, luego iguala el hito conseguido previamente por la local Evone Goolagong (197-1976) y la suiza Martina Hingis (1997-2002). Mientras un runrún recorre la trastienda del circuito, ante la hipótesis de un regreso de Serena Williams —“sería divertido volver a verla por aquí”—, ella continúa consolidándose y diferenciándose. Desde un par de años, todo parece comenzar y terminar indiscutiblemente en Sabalenka, la última dominadora. Ella dicta, ella manda.Más informaciónSon ya 75 semanas en lo más alto del ranking, 67 de ellas consecutivas. Son cuatro grandes. Son 18 trofeos más. Y son más y más argumentos para seguir distanciándose del resto. Mientras la de Minsk no levanta el pie del acelerador, Iga Swiatek sigue sin enderezarse del todo, Coco Gauff perdiéndose entre dobles faltas y, de las demás, poco se sabe cuando llega la hora de la verdad, la chicha; acaso Amanda Anisimova, intentando subirse a ese tren de cabeza, o tal vez Rybakina, de viene y va. De ahí hacia abajo, mucho intento en vano e indefinición; quiere Naomi Osaka pero no le da, y el exceso de ímpetu suele traicionar a Mirra Andreeva.Entre la marea de dudas, Sabalenka lo tiene claro. “No hay dolor, no hay ganancia”, escribía sobre la sien afeitada de uno de sus preparadores. “Sin límites”, se recuerda esta vez. Y cae a plomo la guerrillera Svitolina, otra que no consiguió dar el salto final. ¿Qué le diría entonces aquella Aryna de solo 10 años que soñaba a lo grande a la campeona de hoy? “Estaría muy orgullosa”. No es para menos. Convertida ya en una todoterreno, brilla como ninguna en los miles y los majors, y sigue apropiándose de la superficie que, en el fondo, marca el destino final de las jugadoras, todas bajo la ley del asfalto.Accidentes y lecciones“Diría que es la Sinner del circuito femenino por su dominio en pista dura”, decía este jueves Jamie, el hermano de Andy Murray, en su análisis en TNT Sports. ¿Presión? De eso nada. “Se siente cómoda siendo la número uno y también sabiendo que hoy día las demás desean batirle a toda costa; otras, quizá, no se sentían así de cómodas. Ella lo disfruta y creo que eso es fantástico para el tenis femenino”, agrega el veterano escocés, reputado doblista. Seguramente no sea desacertada la comparativa. El italiano y ella marcan el paso sobre el asfalto, sin fisuras. De hecho, comparten porcentaje en los grandes escenarios: 82% de victorias.Rybakina sirve ante Pegula.Hollie Adams (REUTERS)Y el dato es demoledor: Sabalenka ha alcanzado la final en los siete últimos Grand Slams disputados en ese contexto, con 45 triunfos en 47 partidos desde que abriese la secuencia en el Open de Australia de 2023. Se une con la serie, pues, a la alemana Steffi Graf y a Hingis. Son las tres únicas. Así que ella sonríe una vez atado el enésimo triunfo y continúa apretando los dientes, que esto no ha acabado. “El trabajo no está hecho”, recalca. El curso pasado se le escapó el premio en Melbourne —sorprendida por Madison Keys— y después el de Roland Garros —por Gauff—, también el de Wimbledon —Anisimova en las semifinales—. Más bien accidentes. Las emociones son sus mayores enemigas.“Fueron lecciones”, advierte. “Cosas que aprendí sobre mí misma, y definitivamente no va a volver a pasar. Ahora estoy lista para salir y pelear con todo lo que tengo. Ahora tengo una mentalidad diferente”, prosigue la ganadora de 2023 y 2024, quien reeditará la final de hace tres años contra Rybakina. La kazaja, quinta del mundo, parte con la desventaja de los encuentros previos: 8-6. Sabalenka no parece admitir hoy contestación y el devenir del presente está en su raqueta; mismo año, idéntica circunstancia. Confianza por las nubes: “No pienso en si estoy definiendo una era, solo cumplo con mi deber, set a set y punto a punto”.GUIÑO A 2008 Y LAS WILLIAMSA. C. | MelbourneEn mitad de la competición, a punto de resolverse este primer grande del año, el nombre de Serena Williams ha vuelto al primer plano. La campeona de 23 grandes, de 44 años y retirada desde hace cuatro, acudió a The Today Show, de la NBC.Y ahí, una respuesta enigmática: ¿Volvería a coger la raqueta y competir como profesional? “Simplemente estoy divirtiéndome y disfrutando de la vida. Esto no es un sí o un no. No lo sé. Vamos a ver qué pasa…”, afirmó en tono enigmático la estadounidense.Sin embargo, en diciembre, cuando se supo que había vuelto a someterse a controles antidopaje y después de haber afinado su físico a golpe de fármacos y gimnasio, Serena tuiteó: “Dios mío, no voy a volver. Este rumor se ha extendido como la pólvora”.La añora el tenis, que encuentra ahora en la final del sábado (9.30, Eurosport) un atractivo duelo entre las dos más fuertes del torneo. De hecho, ni Sabalenka ni Rybakina han perdido hasta ahora un solo set, circunstancia que no se daba en un grande desde Wimbledon 2008.Entonces, la mayor de las Williams, Venus (45), venció a Serena por 7-5 y 6-4. Sería la última vez que la superaría en un major.
Open de Australia 2026: Cuarta final seguida para Sabalenka, la última gran dominadora: “Es la Sinner de las chicas” | Tenis | Deportes
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