Dos enfermeras contagiadas en Bengala Occidental (Kolkata) han reactivado la alarma por el virus Nipah en la India. A esta hora, no ha habido ningún muerto confirmado, algo habitual en los brotes de esta letal enfermedad en el sudeste asiático, único lugar donde se han registrado contagios desde que se conoce la enfermedad. Sin embargo, numerosos medios se han hecho eco de esta alerta sanitaria en la India, hablando incluso de “riesgo de epidemia mundial”, “alerta de la OMS” o “vuelven las restricciones del covid”. Las autoridades sanitarias tan solo confirman dos casos de contagios registrados en torno al 11 de enero. ¿Qué ha ocurrido?El 12 de enero de 2026, fuentes oficiales informaron de dos casos sospechosos de infección por el virus Nipah en Bengala Occidental (India), según el último boletín epidemiológico de la oficina de la OMS para el Sudeste Asiático, aunque fueron identificados el 11 de enero. El 14 de enero se confirmó el positivo por Nipah. Se trata de dos enfermeras de una clínica privada de Kolkata, a 24 kilómetros al norte de Calcuta, que habrían estado expuestas al virus durante una visita de trabajo al distrito de Purba Bardhaman, donde estuvieron en contacto con una persona fallecida por causas desconocidas (no confirmada como muerte por Nipah). Las dos enfermas presentaron cuadros clínicos graves. Una de ellas ha evolucionado favorablemente, con una disminución de la dependencia de oxígeno y la retirada de la intubación el 16 de enero de 2026. La segunda enfermera permanece en coma, sin mejoría en su estado clínico. Son los primeros casos detectados en Bengala Occidental desde 2007. ¿Hay más contagios?Un médico y otra enfermera que trataron a una de las pacientes infectadas desarrollaron posteriormente fiebre y tos y fueron ingresados por miedo a que se hubieran contagiado, pero ambos dieron un resultado negativo para Nipah, aunque permanecen en observación como contactos de alto y bajo riesgo. Otro caso sospechoso, trabajador sanitario, ha sido ingresados en el hospital de enfermedades infecciosas de Beleghata. De ahí que muchos medios hayan asegurado que hay cinco contagiados, una cifra desmentida desde la India. En declaraciones a la agencia ANI, el exasesor de Salud del Gobierno estatal y especialista en enfermedades infecciosas, Sayan Chakraborty, afirmó este lunes que hasta ahora solo se hay dos casos confirmados: “Recibimos una actualización hace una hora. Indicaba que solo hay dos casos de este tipo. Algunos medios habían afirmado que había cinco casos, pero no es verdad. Hubo algunos casos sospechosos y sus pruebas dieron negativo y todos esos pacientes ya han sido dados de alta. No se han encontrado otros casos todavía”.¿Es tan peligroso al virus?Sí, por su letalidad y la falta de respuesta médica. Desde que se identificó por primera vez en Malasia en 1999, su nombre se ha repetido de forma intermitente en informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y en alertas sanitarias del sur de Asia. La organización lo considera un virus prioritario por una combinación preocupante de factores: su alta letalidad —su tasa de mortalidad puede oscilar entre el 40% y el 75%— y la ausencia de tratamientos o vacunas aprobadas. El Nipah es un virus zoónotico, es decir, se transmite de animales a humanos. El contagio se produce por comida contaminada o entre personas, aunque es poco contagioso comparado con otras infecciosas, pero principalmente se transmite debido al contacto con murciélagos frugívoros o cerdos portadores del virus. Beatriz Escudero, investigadora del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), sitúa al virus dentro del grupo de patógenos que comparten un rasgo: que el ser humano “es un huésped accidental”. Como ocurre con otros, como el ébola, el Nipah circula de forma natural en animales y solo de manera ocasional en personas.Esta investigadora aclara además que la falta de un tratamiento específico no responde a una única causa. De acuerdo con Escudero, se debe a la complejidad científica —trabajar con el Nipah requiere instalaciones de nivel de bioseguridad 4, las más altas que existen— y a la falta de financiación. “Este tipo de enfermedades no son en las que se invierte más”, señala. Sin embargo, destaca algunos avances en este sentido: al menos tres vacunas están en desarrollo. Algunas de ellas se han probado en humanos, en fases uno y dos, y otras han mostrado eficacia en primates.¿Es un brote grave?En los últimos años, se vienen produciendo pequeños brotes anuales en la India y en Bangladés, los únicos países donde se han dado casos de esta enfermedad, junto con Malasia y Singapur. En cada uno de esos brotes recientes, con apenas unos pocos contagiados (de dos a seis) siempre se han registrado muertos: cuatro y cinco en Bangladés en 2024 y 2025, dos cada año en la India. Ahora en Bengala Occidental no se han producido muertes. El peor brote reciente se sufrió en Kerala, India, con 17 muertos en 2018.¿Qué dicen las autoridades españolas?El riesgo a nivel global se considera “muy bajo debido a la falta de reservorios naturales en la mayor parte de los países”, señala el Ministerio de Sanidad español. Y añade: “El riesgo actual para la población de España, a reevaluar a medida que se disponga de más información, se estima muy bajo”. “En todo caso, el patrón de transmisión nosocomial [dentro de un centro hospitalario] observado en este brote indica la importancia de las medidas de control de infección en el ámbito sanitario asistencial”, advierte en una nota emitida el lunes 26.¿Cuál es el verdadero peligro ahora?La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera “bajo” el riesgo de expansión en la India del virus Nipah. “India tiene la capacidad de contener estos brotes, como se ha probado en casos pasados”, señaló en respuesta a EFE un portavoz de la agencia sanitaria. El Gobierno de Bengala Occidental ha aplicado medidas de precaución para evitar una mayor propagación. Se ha intensificado la vigilancia en los distritos implicados, junto con el rastreo activo de los contactos de alto riesgo. Unas doscientas personas se han puesto en vigilancia y control en sus domicilios para evitar la propagación. El subdirector adjunto de Salud del Gobierno de Bengala Occidental, Subarna Goswami, ha dicho a EFE que, debido a que el periodo de incubación del virus puede variar desde los 4 a los 45 días, los contactos deberán mantenerse bajo supervisión. “Solo después de tres meses, podremos decir que el brote ha terminado”, afirmó. Para contener la propagación, incluso se han tomado muestras de los murciélagos en el zoológico local. Escudero, que trabajó con el virus durante cuatro años en Alemania, distingue los dos grandes linajes del virus. El primero, detectado en Malasia, estuvo ligado a un ciclo en el que los murciélagos contaminaban frutas —como el mango— que luego eran consumidas por cerdos, animales que amplificaban el virus y facilitaban su transmisión a humanos. Esto, sin embargo, no se repite en los brotes posteriores. “El linaje de Bangladés es el que ha dado lugar a todos los brotes que ha habido después, tanto en Bangladés como, últimamente, en la India”, explica.En este segundo linaje, el mecanismo de contagio inicial es distinto. Durante la temporada de recolección de la savia de la palmera datilera, que va aproximadamente de noviembre a marzo, la savia queda expuesta al ambiente. Los murciélagos frugívoros —atraídos por su alto contenido en azúcar— pueden beberla y contaminarla con saliva, orina o heces. Las temperaturas del invierno en la región, apunta la investigadora, favorecen que el virus se conserve en esa savia. “Cuando las personas la consumen, se infectan”, explica. A partir de ahí puede producirse transmisión entre humanos, mediante la tos o por secreciones.¿Y tanta alarma en los medios?Aunque no se trata ni de lejos del brote más grave de los últimos años, numerosos medios han elevado la alarma del caso a un caso de “clickbait”, en palabras del parasitólogo Rafael Toledo. Posiblemente, haya espoleado el interés de los medios la difusión por parte de Tailandia de las medidas establecidas en aeropuertos para controlar la salud de los viajeros llegados desde Bengala Occidental.

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