
A Carolina Jiménez, directora de Educación del British Council en España ―organismo encargado de velar por la calidad de los convenios oficiales con universidades británicas―, le vienen a la cabeza varias personas que se pusieron en contacto con ella porque su título del Reino Unido cursado en España no les contaba en unas oposiciones nacionales por no estar en el listado oficial: el Registro de Universidades, Centros y Títulos (RUCT), del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Si se hubiesen titulado en la misma universidad, pero en Reino Unido, les hubiese bastado con conseguir la equivalencia o la homologación. Este grupo no es una excepción. El ministerio solo convalida títulos de grado o máster extranjeros cursados fuera del país o, si se estudiaron dentro de España, la institución tiene que estar incluida en el RUCT como “centro extranjero”. Y ahí está el problema: el listado oficial incluye a 18 (uno sin actividad), cuando se rebasan la treintena de organizaciones (este diario ha contabilizado 36) navegando por internet.Hay pocos centros y pocas titulaciones bajo el ojo escrutador del ministerio. Apenas se cuentan 65 grados universitarios (bachelors de tres años o más) registrados, más cuatro associate degree (una titulación de pregrado de dos años en Estados y Unidos y Canadá) y 27 másteres, cuando basta echar un ojo a las ofertas en internet para comprobar que son muchos más los que no están en el censo. Los títulos oficiales se distribuyen en siete comunidades: cinco en Madrid, cuatro en Cataluña y Andalucía, dos en País Vasco y uno en Aragón, Cantabria y Comunidad Valenciana. Son las comunidades autónomas las que tienen que velar porque los centros entren en el registro oficial ―previo paso de una inspección exhaustiva―, porque las competencias en materia de universidad están transferidas. Y el ministerio trata, mediante un decreto de 2021, de que estos se sometan a un control de calidad interno y compartan información sobre su modelo y alumnado. Pero mientras los centros en la recámara no afloren ―y esa es una labor regional― el Gobierno predica en el desierto.El título terminado en un centro extranjero en España que no está en el RUCT tiene validez en el país de la universidad que lo ha expedido y el reconocimiento de las empresas españolas (si es de prestigio). Pero no tiene vigencia en España: no sirve como mérito en un concurso público, para cursar un doctorado o para ejercer una profesión regulada, como abogado o médico, porque no se va a homologar. La misma situación que se presenta con los “títulos propios” no oficiales (en especial másteres) de las universidades españolas, que pueden tener reconocimiento social y laboral, pero son papel mojado para la administración.No es solo un cumplimiento legal, sino una decisión estratégicaSigaud, director académico de TBS BarcelonaPedro Sigaud, director académico de la Toulouse Business School, cree que la oficialidad del título “mejora sin duda, las oportunidades laborales de los egresados”. Opina que a sus 800 estudiantes les importa “bastante” que el título sea homologable y oficial, aunque sean extranjeros, porque quieren quedarse en Barcelona y quizás cursar algún día un máster que les requiera ser graduado. “No es solo un cumplimiento legal, sino una decisión estratégica. Un compromiso con la excelencia del sistema universitario español, que es muy riguroso y muy bien estructurado”, sentencia Sigaud.Estos centros extranjeros, muchas veces con mucha docencia en modalidad remota, se centran sobre todo en temas de empresa, marketing o Inteligencia Artificial, y no imparten apenas estudios relacionados con las ciencias de la salud o las ingenierías, en los que es obligatorio contar con el título homologado al ser profesiones reguladas ―psicólogo sanitario, fisioterapeuta, ingeniero de Caminos, arquitecto…― en las que se necesita la habilitación de la administración. Dos alumnas de Toulouse Business School (TBS), que sí está registrado en el RUCT, el pasado viernes.Albert GarciaEn 2021, la asociación de consumidores Facua consiguió que TECH devolviese a un estudiante los 3.900 euros de matrícula del máster en Psicología General Sanitaria, porque no le permitía ejercer como él esperaba. El presidente canciller de la Red de Universidades del Grupo TECH Education, Pedro Navarro, se explica: ellos ofertan “títulos propios de formación permanente” ―que no requieren estar en el citado registro oficial de universidades, el RUCT― y “alguna vez” ha habido algún problema de confusión, aunque se esfuerzan en que el interesado conozca las verdaderas condiciones del programa. Su situación va a cambiar ahora, porque se han constituido como una universidad privada online en Canarias, el centro ya está en el RUCT, y en semanas esperan registrar también las primeras titulaciones oficiales, tras pasar por el Consejo de Ministros. Desde 2021, tras aprobar un decreto el Gobierno central, los gobiernos autonómicos tiene que saber qué títulos ofertan los centros extranjeros, el número de plazas, la duración de los estudios, si han sido acreditados por una agencia española o extranjera y compartir la información con el ministerio. Y, desde octubre de 2025, además, están obligados a proporcionar a al ministerio datos para establecer estadísticas sobre su plantilla, su faceta científica, equipamientos, becas, nacionalidad de los estudiantes… Todo un mundo a explorar, porque ni siquiera hay una cifra aproximada del número de inscritos en instituciones académicas foráneas. Pero si más de la mitad de las escuelas no se han matriculado y las comunidades no presionan, la tarea del Gobierno central resulta incompleta. La directora de Educación del British Council también cree que el ministerio tiene que ser más ágil. No entiende por que cada titulación de la misma universidad necesita un informe de Exteriores o que, desde la pandemia, toda comunicación sea en una plataforma telemática, sin un interlocutor. Pone el ejemplo de Marbella International University Center (MIUC), que está en la lista y lleva desde el pasado mayo esperando el espaldarazo del ministerio a dos titulaciones que quiere ofertar el curso que viene. Andalucía tiene cuatro centros enrolados y al menos otros tres que no. La Junta no explica a este periódico el por qué.Los proyectos que se presentan suelen manifestar unos niveles de calidad insuficientesGeneralitat catalanaMás transparente se muestra la Generalitat catalana. En la web de su agencia de calidad, AQU, están colgados los informes favorables de cuatro escuelas de negocios que pertenecen al RUCT y tres desfavorables que siguen en funcionamiento y que no han contestado a este diario. En las redes se hallan otros tres centros de Barcelona que ni siquiera se han sometido al análisis. En su respuesta, la administración catalana se explica: “Históricamente ha habido un continuo goteo de consultas y de solicitudes de centros extranjeros que quieren establecerse en Cataluña para impartir estudios universitarios de otros sistemas educativos. En este sentido, se ha evidenciado que los proyectos que se presentan suelen manifestar unos niveles de calidad insuficientes, a fin de obtener la autorización pertinente y deben desistir de su propuesta, a instancia del Departamento General de Universidades”.Aunque no estar alistado no convierte de facto a ninguno en un centro con una mala docencia. Los chiringuitos se mezclan con la excelencia fuera del registro oficial. Por ejemplo, Les Roches Global Hospitality Education, en Marbella, es un gran referente mundial en hotelería. “El Consejo Suizo de Acreditación nos ha reconocido recientemente como Instituto Universitario de Ciencias Aplicadas y esto implica mayor reconocimiento mundial, mejor movilidad académica y oportunidades de investigación y colaboración para el profesorado”, explican desde prensa. Les falta la pata nacional y ahora, dicen, han “iniciado el trámite” para estar en el RUCT.Vender a un fondo hace que la calidad pedagógica y humana se reduzcan Andrea Contino, codirector de LABA ValenciaEl Istituto Europeo di Design (IED) también cuenta con un gran prestigio en el sector y tampoco está en el censo ministerial. La institución reconoce a este diario que sus bachelors of arts (grados universitarios de tres años) no son oficiales, sino propios, por tanto no homologables. El IED cuentan también con grados superiores en enseñanzas artísticas (no son universitarios), que sí son oficiales.La única escuela de artes registrada en el RUCT es LABA Valencia, la filial para alumnado internacional de la italiana Libera Accademia di Belle Arti. Oferta bachelors con la británica Universidad de Coventry. En octubre ingresaron en el RUCT. Resultó “complicado”, en palabras de Andrea Contino, que dirige la escuela con Cristina Casanova, porque han completado la burocracia en medio del cambio en la reglamentación de 2021. Han tardado tres años, pero cree que puede cerrarse en año y medio. La Escuela de artes en Valencia LABA, que se inscribió en el registro el pasado octubre, este miércoles.Mònica TorresEn LABA no sabían cómo proceder, pero encontraron “mucha profesionalidad y eficiencia” en la AVAP (Agencia Valenciana d’Avaluació i Perspectiva) y la consejería, que han revisado sus planes de estudio, el profesorado, las instalaciones y los criterios de calidad. En su caso, además, el British Council tuvo que comprobar la originalidad de las titulaciones. Hay escuelas que optan por impartir solo los dos años del bachelor, que equivale a un higher national diploma ―sin necesidad de estar en el RUCT―, y los alumnos se mudan a otra escuela para lograr el grado con un año más. Que LABA Valencia esté en el listado multiplica su precio. Al igual que cuando un centro adscrito español se convierte en universidad y el mercado se revuelve. Los inversores están al acecho, pero ellos no se plantean vender. “Se han puesto en contacto fondos de Asia, de Francia… Su objetivo es comprar muchas escuelas, hacer un pack y revenderlas cinco años después a otro fondo; y esto, en nuestra opinión, hace que la calidad pedagógica y humana se reduzcan”, sostiene Contino.Curiosamente, las universidades estadounidenses optan por abrir directamente sede en España, en vez de cerrar acuerdos para acreditar los estudios que imparten centros ajenos, como hacen los británicos. Por eso, desde hace décadas, están en la capital (y también en el listado) las históricas Sant Louis University, Schiller University y The College for International Studies (CIS). A esta última, donde estudian desde 1981 hijos de famosos ―como Felipe Juan Froilán y Victoria Federica Marichalar Borbón y el hijo mayor del duque de Alba―, la agencia de calidad le reclamó más investigación: “Se aportan datos sobre publicaciones [científicas] de seis profesores (de los 22 que hay en plantilla) y de participación en congresos de cuatro”.Las universidades estadounidenses optan por abrir sede en España, en vez de cerrar acuerdosLas tres universidades estadounidenses obtuvieron el informe favorable de la agencia de calidad madrileña, pero se desconoce el de Universidad Francisco Marroquín, de Guatemala, de perfil ultraliberal, e incluida en el listado del ministerio. En otoño la Marroquín saltó a los medios porque la diputada Noelia Núñez aparecía en su web como parte del claustro, cuando trascendió que no tenía ningún título universitario.Como Andalucía, la consejería madrileña evita dar explicaciones de los al menos 14 centros de la capital que no están en el censo. Remite a su registro regional (en el que no aparecen), pese a saber que este diario lo ha consultado para plantear sus preguntas. Comunicarse con las universidades es muy complicado. Este diario no ha logrado recabar la opinión de MSMK-The University Of Science & Technology, de Madrid, que dice “seguir el metodología de estudio británica”, pero no le supervisa ni el ministerio ni el British. El centro MSMK-The University Of Science & Technology, de Madrid, que no está inscrito en el RUCT, este viernes.Pablo MongeEn medio de este contexto desbocado, el British Council ha elaborado un informe que sitúa a España como polo de atracción para que las universidades británicas abran sede como en Asia o se alíen con una universidad nacional, ahora que Estados Unidos, Australia, Canadá o Países Bajos tratan de limitar el número de alumnos extranjeros. “En España, donde actualmente no existen campus universitarios británicos, los programas conjuntos y las franquicias han crecido un 45% entre 2014 y 2022, incluso tras el Brexit”, se afirma en el trabajo. Pero que un centro extranjero en España consiga que le valide el título una universidad británica no es fácil. “Requiere mucho esfuerzo, y una alineación muy buena entre las instituciones. Que estén dispuestos a saltar juntos los escollos burocráticos y económicos. Y cumplir principios fundamentales de acceso, becas…”, cuenta la responsable del British, Carolina Jiménez. Bajo el paraguas del British, hay seis centros con titulaciones inglesas que están enfrascados en montar un propio sistema de calidad interno. El Gobierno les ha dado un plazo de dos años para hacerlo, aunque el verdadero quebradero del Gobierno deberían ser las escuelas fuera de su radar.¿Tiene algo que contar? Escriba al autor a esilio@elpais.es
La mayoría de los centros universitarios extranjeros que operan en España esquivan el radar del Estado | Educación
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