
Este lunes se pone en marcha en España el abono único de transportes, un primer paso para integrar todo el transporte público del país en un solo billete, lo que implica un enorme cambio en el sector. En la primera fase, se aplicará tan solo a los servicios que corresponden al Estado (trenes de Cercanías, Rodalies, Media Distancia y algunos Avant, así como líneas de autobuses titularidad estatal), con la idea de extenderse a muchos más a lo largo de este mismo año. La Generalitat de Cataluña confirma a EL PAÍS que ya prepara su inclusión en el sistema en 2026. Costará 60 euros al mes (30 para los menores de 26 años) y permitirá usar de forma ilimitada todos los transportes incluidos. Contamos en qué consiste, cómo funciona, dónde se compra y el cambio de concepto que supone —pretende simplificar el uso, facilitar la intermodalidad y reducir las emisiones—, así como los retos y dudas que tiene por delante. No es una tarjeta física, sino un títuloEl nuevo billete no es una tarjeta física —como las que ya existen en muchas urbes españolas o en los metros de Madrid y Barcelona— sino un título, es decir, un código numérico. “Cada usuario va a tener un número identificativo en un registro anonimizado, que podrán consultar todas las máquinas de acceso al transporte público. Es lo que se denomina un sistema de listas blancas”, explica Sara Hernández, secretaria general de Movilidad Sostenible del Ministerio de Transportes, que impulsa la iniciativa. Se compra en oficinas de Renfe y de empresas de autobúsPara adquirirlo hay que dirigirse a las oficinas de los operadores incluidos: por ahora, Renfe y las empresas de autobús con concesiones estatales —como Alsa, Avanza, Samar y Monbús, entre otras—. El viajero recibe un código que debe usar luego para reservar la plaza en trenes y autobuses, igual que ya ocurría con los descuentos de Verano Joven. Mientras, para acceder a Cercanías o Rodalies hará falta llevar el código en la tarjeta Renfe y Mas. Los Avant incluidos por ahora son Tortosa-Barcelona, A Coruña–Ourense, Murcia–Alicante y Madrid-Salamanca.Cuánto cuesta El precio mensual del abono es de 60 euros, 30 en el caso de los menores de 26, aunque para ellos es obligatorio inscribirse en la web oficial del ministerio (casi 80.000 lo hicieron en el primer día). En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, el abono mensual para personas entre 26 y 64 años solía costar entre 54 y 130 euros en función de las zonas (aunque con los descuentos actuales se ha reducido a entre 32,7 y 79 euros), y solo incluye a los transportes públicos madrileños.Mercedes Vidal, de la Asociación Promoción del Transporte Público (PTP), cree que la tarifa del abono único estatal es muy positiva: “En Barcelona y Madrid, las coronas más periféricas ya tienen transporte público a precios más altos, por lo que esos 60 euros son una barrera mental que ayudará en el futuro a que ningún abono sea más caro”. Trenes de Cercanías en Atocha, este viernes.Jaime VillanuevaMedidas para evitar los abusos en trenesLos billetes gratuitos en media distancia generaron abusos por parte de algunos usuarios, que reservaban y luego no viajaban, yendo muchos trenes casi vacíos. “Hay un riesgo de que con el abono único vuelva a ser complicado coger billetes de tren interurbanos, lo que puede empeorar el servicio”, dice Julio A. Soria, catedrático de Urbanismo y Ordenación del Territorio e investigador de Transyt-UPM. Adrián Fernández, responsable de Sostenibilidad de Renfe, responde: “Trataremos de evitarlo con las medidas antifraude: no se pueden reservar dos trenes en el mismo sentido y trayecto el mismo día, y si no se viaja hay que comunicarlo o se sanciona al usuario; además, no es un título gratuito, sino que cuesta 60 euros, por lo que esperamos un gran nivel de uso”.Un galimatías con el autobúsLas líneas de autobús de concesión estatal también entran en el nuevo abono único, aunque saber cuáles son es hoy un galimatías: solo se pueden consultar en una web de diseño poco intuitivo escondida en el Ministerio de Transportes. Incluyen trayectos como el Madrid-Vigo o el Barcelona-Guadalajara, y paradas en cerca de 2.000 municipios (algunos tan pequeños como Gárgoles de Abajo). Por eso Hernández, del ministerio, cree que este abono “va a facilitar la cohesión entre territorios”. El departamento de Óscar Puente prepara un mapa para mostrar todas las rutas de manera sencilla, y ha pedido a las empresas concesionarias que informen a los usuarios. Rafael Barbadillo, presidente de Confebús, augura un gran momento para el autobús: “El abono único es una medida muy positiva, que ayudará a estimular la demanda, junto con las políticas de bonificaciones”. Pasajeros en la estación de autobuses de Méndez Álvaro, en Madrid.Juan LázaroUn cambio de concepto en el transporte “A este título de transporte se podrán suscribir todos los metros, autobuses y tranvías autonómicos y locales, lo que supone un salto muy relevante para el usuario, que ya no tendrá que conocer cada esquema tarifario regional, sino que lo tendrá a mano de manera sencilla”, dice Fernández (Renfe). Coincide el catedrático Soria: “Es un bono interciudad que fomentará el transporte público, sobre todo entre los jóvenes, y a un precio muy razonable”. El ministerio cree que beneficiará a los viajeros que más pagan, aquellos que viven en áreas metropolitanas. Vidal (PTP) contrapone: “Los abonos tipo tarifa plana son una gran idea que ayudan a sumar usuarios, porque suponen una simplificación de tarifas, y eso atrae a más usuarios incluso que abaratar el precio. Pero la clave estará en la integración, y ahí queda mucho por hacer”. Se podrá extender a todo el transporte público Ineco ha hecho el desarrollo técnico que permitirá que todos los operadores del país puedan integrarse en el mismo sistema. “La idea se basa en el reconocimiento de títulos mutuos, es decir, que las distintas plataformas tecnológicas puedan operar e integrarse en este mismo sistema”, cuenta Pedro Saldaña, de la empresa pública. El sistema es interoperable: el código de cada usuario se podrá incluir en las tarjetas de transporte público existentes (como las de Madrid, Barcelona u otras ciudades) “y esos sistemas reconocen el código, lo validan y aplican el precio”, continúa Saldaña. Cataluña se suma al abono este mismo año Transportes avanza que habrá ayudas para compensar los incrementos de costes para aquellos operadores que se sumen al abono. Y que el sistema tecnológico está preparado para hacerlo ya. Así que sumarse será cuestión de voluntad política. La Generalitat de Cataluña explica a EL PAÍS que está preparando la incorporación del área metropolitana de Barcelona y su tarjeta T-Mobilitat al abono único a partir del segundo semestre de este año, y que pretende extenderlo a toda la comunidad. Entre las más pobladas, la Comunidad de Madrid es reacia: “No hay comunicación formal ni se ha proporcionado información económica detallada sobre la tarifa única, su financiación o su impacto presupuestario”. Andalucía se abre a negociarlo: “Siempre estamos dispuestos a negociar nuevas medidas que fomenten el uso del transporte público. Estamos a la espera de recibir información para analizar con rigor la propuesta”. Lo mismo hace la Comunidad Valenciana: “No se descarta llegar a un acuerdo, pero para eso tendría que haber una propuesta y una negociación que todavía no se ha dado”. Reducción de emisiones En Austria y Alemania crearon medidas similares que se promocionaron como billetes climáticos, por la capacidad de cambiar viajes en vehículo privado —mucho más contaminante— por medios más sostenibles y, por tanto, reducir emisiones. De hecho, en su primer verano (2022) el billete climático alemán ahorró 1,8 millones de toneladas de CO₂, según el Gobierno federal. El Ejecutivo español no ha hecho todavía cálculos similares, pero el potencial se ve claro. “Es muy positivo, la movilidad pasa a ser un derecho fundamental, y desincentiva el coche en desplazamientos interurbanos, aunque el reto es que integre todos los medios de transporte”, apunta Cristina Arjona, de Greenpeace, que realizó una recogida de firmas previa para pedir esta medida. Cambio de hábitos en movilidad El precio tan barato para los menores de 26 años, que además tienen una alta movilidad entre ciudades, puede generar un cambio de hábitos en este sector poblacional. “Dejar el coche, un hábito persistente, y pasar a usar el transporte público exige que el usuario lo tenga fácil, que no tenga que sacarse una tarjeta en cada ciudad. Todo lo que sea el viajar sin costura es muy positivo. Y el precio es muy competitivo para los jóvenes. Pero si no se expande puede quedar en agua de borrajas”, explica Julio Soria, de Transyt-UPM. Fernández (Renfe) coincide: “La gente suele usar el transporte público en su ciudad, pero cuando cambia es difícil que lo haga porque necesita otra tarjeta y saberse otras tarifas. Con el nuevo abono se consolidarán los hábitos de uso de la movilidad sostenible”.Continúan las subvenciones estatalesEl abono único no sustituye por ahora a las subvenciones al transporte público —quizá más adelante sí lo haga—, sino que las complementa. Así, se mantiene el 20% de descuento en los abonos de transporte público de las grandes ciudades, que las comunidades pueden complementar con otro 20% —aunque ya no es obligatorio—. Mientras, hay un nuevo abono trimestral en tren (Pase Vía) para los servicios de alta velocidad Avant de Renfe y el título Cronos para Cercanías, con descuentos del 40% a partir del quinto viaje pagando con la tarjeta bancaria en el torno. En los Avant también se pone en marcha un bono de 10 viajes válido para 30 días con un descuento del 50%.
Cómo funciona y cuánto vale el abono único, un gran cambio en el transporte público que llega hoy (y que no es una tarjeta) | Clima y Medio Ambiente
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